El libro resalta la necesidad de una bioética que permita un diálogo significativo entre la Iglesia y la sociedad. Desde la primera Declaración Donum vitae hasta la Ley 35/1988 sobre técnicas de reproducción asistida, se presentan dos visiones aparentemente irreconciliables:
- Iglesia: Defiende la vida humana naciente y la dignidad de la procreación.
- Sociedad: Busca satisfacer los deseos genésicos de las parejas.
El autor propone una ética cristiana que fomente el diálogo, centrándose en la realidad de la pareja infertil y su legítimo deseo de ser padres. Este enfoque es vital en un contexto donde el progreso tecnológico avanza a pasos agigantados.