El libro De la Flor del Ciruelo a la Flor del Cerezo, escrito por Teresa Herrero y publicado por Hiperión, es una profunda exploración de la influencia cultural y artística que Japón recibió de China a lo largo de la historia. En particular, se centra en cómo Japón adaptó y redefinió su escritura y varios aspectos de su cultura, destacando el desarrollo del estilo caligráfico Kana.
La obra se articula a través de la metáfora de dos flores emblemáticas: el ciruelo y el cerezo. La flor del ciruelo es vista como un símbolo de belleza que representa la época de mayor influencia china en Japón. Con el paso del tiempo, a medida que Japón comenzó a forjar su propia identidad cultural, la flor del cerezo se convirtió en el nuevo símbolo de la estética japonesa, marcando una transición significativa en la percepción de la belleza y la cultura.