El libro se sitúa en un período de transformación profunda en diversos ámbitos, incluyendo el productivo, social y de valores. En este sentido, Montaner aborda la necesidad de renovación en la teoría y crítica de la arquitectura. A medida que la representación arquitectónica avanza y los tipos constructivos evolucionan, se hace evidente la urgencia de reexaminar los fundamentos teóricos que sustentan esta disciplina.