Manú es una niña aymara que vive en el altiplano chileno, rodeada de la belleza natural y cultural de su tierra. En su mundo, cuida de sus doce llamas y comparte aventuras con su mejor amigo, Kunturo, un cóndor que simboliza la libertad y la conexión con el cielo. Sin embargo, Manú tiene un don especial: puede ver el futuro a través de sus sueños.
Hoy es un día especial, ya que celebra su cumpleaños. Su deseo más profundo es estudiar en la ciudad, pues en su pueblo no hay escuela. Sus sueños la guían, advirtiéndole sobre un peligro inminente que podría afectar a su comunidad. Este viaje representa no solo un anhelo personal, sino también un viaje hacia la educación y la autoafirmación.