El hecho de que un libro en catalán fuera premiado por un jurado mayoritariamente castellano-parlante fue una sorpresa notable. Los autores, entre los que se encuentran nombres reconocidos de la literatura catalana como Joaquim Soler, Quim Monzó y Jaume Cabré, se unieron para crear un conjunto de diez cuentos que exploran la vida cotidiana y el lenguaje coloquial de la época.