La historia se centra en Adara, una niña que es considerada «rara» por los habitantes de su aldea. Nació en el invierno más crudo que se recuerda y, como consecuencia, el frío se ha convertido en una parte integral de su ser. Adara es conocida por su amor por el hielo, por lo que a menudo se la puede ver sola, explorando los campos helados y construyendo castillos de hielo en su imaginación. Sin embargo, hay un aspecto desconocido de su vida: su amistad con el dragón de hielo, una criatura que, a pesar de que los demás la temen, se convierte en su más leal compañero de juegos. A medida que la historia avanza, Adara debe enfrentar la amenaza del eterno enemigo que se aproxima desde el norte, lo que la lleva a cuestionar si debe abandonar su hogar en busca de tierras más cálidas.
«El Dragón de Hielo» es una obra que, aunque dirigida a un público juvenil, ofrece capas de significado que pueden ser apreciadas por cualquier lector. La conexión emocional entre Adara y su dragón es el núcleo de la historia, y su viaje personal es un reflejo de los desafíos que todos enfrentamos. Sin duda, es un libro que merece ser leído y reflexionado.