En un mundo donde abunda la literatura sobre la historia de la arquitectura, Irisarri se adentra en un terreno menos frecuentado, poniendo de relieve cómo los factores materiales, sociales y culturales han influido en el desarrollo del arquitecto como profesional. La obra se convierte así en un referente esencial para entender la evolución de la arquitectura en un momento crucial de su historia.
Si bien la obra no se centra en personajes individuales, sí evoca a una serie de figuras clave en la historia de la arquitectura que representan los cambios en el oficio y la profesión. A través de ejemplos históricos, Irisarri ilustra la evolución del papel del arquitecto en la sociedad.