La novela se desarrolla en un contexto de naufragios, mazmorras, fugas y traiciones, lo que crea una atmósfera extraordinaria. A través de las experiencias del protagonista, Edmond Dantès, Dumas explora una profunda idea moral: el mal debe ser castigado. Este concepto se presenta a lo largo de la historia mientras Dantès, tras sufrir una traición que le lleva a la prisión, vuelve como el Conde de Montecristo para ejecutar su venganza.