Para llevar a cabo su misión, Salomé concierta una cita con el célebre médico vienés Josef Breuer, conocido por sus innovadoras teorías que más tarde influirían en su protegido, Sigmund Freud. La estrategia que propone es audaz: psicoanalizar a Nietzsche sin que este se dé cuenta. Sin embargo, Breuer no es consciente de que Salomé tiene sus propios motivos ocultos, lo que añade una capa de complejidad a la narrativa.