. A través de sus páginas, Nina narra su vida cotidiana en Moscú, marcada por la tensión social y la inseguridad política que caracteriza la época. El diario comienza en octubre de 1932, tras el regreso de su padre de un exilio forzado en Siberia. Esta reintroducción en la vida familiar es un momento de esperanza, pero también de incertidumbre, ya que la amenaza de arrestos y represalias acecha constantemente a su familia.