En El Dolor de Espalda y las Emociones, David Ponce explora la intrincada relación entre el dolor físico y las emociones. A través de un análisis profundo, el autor sugiere que el dolor de espalda, en particular la lumbalgia, puede estar vinculado a factores emocionales como la tristeza, el miedo, la insatisfacción o el estrés. Citando a Sir William Osler, Ponce enfatiza que «los órganos lloran las lágrimas que los ojos se niegan a derramar», subrayando la conexión entre la salud emocional y la salud física.