Oscar Wilde fue un maestro de la narrativa y el ingenio, y su obra «El Fantasma de Canterville» se erige como un brillante ejemplo de su capacidad para combinar humor y crítica social. Publicada a finales de la década de 1880, esta historia refleja no solo su talento literario, sino también su aguda observación de la sociedad de su tiempo.
El relato se centra en la familia Otis, una familia estadounidense que se muda a una antigua mansión inglesa, Canterville Chase, que se dice que está habitada por un fantasma. A medida que la familia se enfrenta a las travesuras del espectro, descubren que la naturaleza de su relación con él es más compleja de lo que parece.