En El Gobierno de los Bienes Comunes, Elinor Ostrom desafía la noción tradicional de que la gestión de recursos naturales compartidos, como los bienes de propiedad colectiva, siempre conduce a la sobreexplotación. Su enfoque revolucionario, que le valió el Premio Nobel de Economía en 2009, se centra en cómo las comunidades pueden organizarse para gestionar estos recursos de manera sostenible, evitando la tan temida «tragedia de los bienes comunes».
El libro no presenta personajes en el sentido tradicional, pero sí incluye ejemplos de comunidades que han logrado gestionar sus recursos de manera eficiente. Algunos de estos casos provienen de diversas partes del mundo, mostrando la versatilidad de las soluciones propuestas por Ostrom. Estos ejemplos ilustran cómo diferentes grupos han creado sistemas de gobernanza que responden a sus necesidades específicas.