La obra de Ignatieff es un análisis incisivo que invita a la reflexión sobre el papel del honor en la guerra y cómo este puede distorsionar la percepción de la justicia. Su estilo claro y accesible permite que tanto académicos como lectores generales se sumerjan en un tema complejo. Sin embargo, algunos críticos argumentan que la obra podría beneficiarse de un enfoque más equilibrado, que considere las perspectivas de aquellos que sufrieron las consecuencias de estos conflictos.