La novela presenta un trasfondo intrigante donde el famoso Juego de la Oca, conocido hoy como un simple entretenimiento infantil, se revela como un rito iniciático de los antiguos maestros canteros medievales. Cada una de las siete pruebas del juego – los puentes, la posada, el pozo, el laberinto, los dados, la cárcel y la muerte – tiene una ubicación real en los pueblos del Camino Francés que va desde Roncesvalles hasta Finisterre.
La historia se sitúa en el año 1965, cuando se producen una serie de misteriosos asesinatos en el norte de España, eventos que quedaron sin resolver y que parecen estar relacionados con los sacrificios exigidos por el olvidado “Camino de la Ocas”. Treinta años después, un joven inspector de policía se verá envuelto en la caza de un asesino que busca revivir este macabro juego, poniendo en riesgo no solo su vida, sino también la de aquellos que transitan el camino.