La historia sigue a Clara y su primo Federico mientras exploran un mundo lleno de anagramas, palíndromos, colecciones de palabras, pangramas, abecegramas, y una multitud de imágenes escondidas y efectos ópticos. A través de estos juegos, Juan Berrio no solo invita a los lectores a jugar, sino que también les anima a descubrir secretos escondidos en lo que les rodea, ya sea en las palabras que leen, dicen o contemplan.