El libro fue publicado originalmente en un contexto en el que la brujería era objeto de intensa persecución. Con el apoyo de la Iglesia Católica, el Malleus Maleficarum proporcionó una justificación teológica y un marco legal para la caza de brujas. Este texto se convirtió en un importante recurso para jueces, magistrados y sacerdotes, tanto católicos como protestantes, en su lucha contra lo que consideraban prácticas demoníacas.