El Poder de la Sangre se adentra en la historia de la aristocracia española, centrándose en la casa ducal del Infantado, un linaje de gran relevancia durante la Edad Media y los siglos modernos. La obra examina cómo los Mendoza, a través de su política de alianzas matrimoniales y su gestión señorial, lograron consolidar su poder e influencia en la península ibérica.