El Primer Hombre Malo es el debut novelístico de Miranda July, publicada por Random House, que se presenta como una obra deslumbrante y desconcertante, mostrando la originalidad de una de las voces más destacadas del panorama literario actual.
La historia gira en torno a Cheryl Glickman, una mujer que, a sus cuarenta y pocos años, ha construido una vida marcada por sus fantasías y creencias excéntricas. Cheryl vive sola y trabaja en una organización sin ánimo de lucro dedicada a la producción de vídeos de autodefensa femenina. Su mundo se encuentra lleno de rituales extraños y una profunda conexión con el alma de un recién nacido que conoció en su infancia, cuya esencia transmigra de un bebé a otro.
La narrativa toma un giro inesperado cuando Cheryl se ve obligada a acoger temporalmente a Clee, la hija veinteañera de sus jefes. Clee es un personaje distante y altivo, que presenta una escasa higiene personal y una preocupante adicción a su teléfono móvil y a la televisión. Esta nueva dinámica provoca que la rutina y la intimidad de Cheryl se vean alteradas, llevándola a un peligroso juego de intimidación.