Antonio Gómez ha dedicado casi cuarenta años a explorar diversas formas de poesía, lo que le ha permitido desarrollar un enfoque único y personal. En sus propias palabras:
«Todos los errores cometidos han sido mi escuela, sin rupturas bruscas ni excluyentes.»
Esto refleja su filosofía de aprendizaje y crecimiento constante, así como su habilidad para modificar y evolucionar sus criterios estéticos a lo largo del tiempo.