El libro de Da Silva Centurion aborda la crucial relación entre la Iglesia y los pobres, situando el sacrificio de Jesucristo como el fundamento de una iglesia que debe ser liberadora y solidaria. La obra se inspira en la corona de espinas de Cristo, símbolo de humildad y sacrificio, y plantea una crítica a la situación actual de la Iglesia, que se percibe como cansina y desanimada en su misión de justicia y liberación integral.