La obra de Nicolás Gómez Dávila se compone de un vasto conjunto de aforismos que él mismo denominaba escolios a un texto implícito. Estos aforismos son presentados como notas al margen de un sistema filosófico que el autor nunca llegó a desarrollar de manera formal. Este monumental legado se configura como una “estética de la resistencia” frente a las ideologías y modos de vida predominantes en la sociedad moderna.