En el prólogo de Martín Ynestrillas, se establece una premisa clara: el perdón es una decisión personal que recae en las víctimas, mientras que el olvido es una cuestión colectiva que no se puede permitir. El autor comparte la idea de que el sufrimiento causado por el terrorismo no solo afecta a las víctimas directas, sino que se extiende a todo el pueblo español, que ha vivido en un clima de miedo y tensión.
«Eta, Ni Olvido Ni Perdón» es una obra relevante que contribuye al debate sobre la memoria histórica y el papel del perdón en una sociedad marcada por el terrorismo. Al final, el libro no solo es un testimonio de dolor, sino también un llamado a la acción colectiva para no permitir que la historia se repita.