Con la llegada del golpe de Estado franquista, Pedro se ve forzado a dejar de lado sus proyectos empresariales y a comprometerse con la causa vasca. A partir de aquí, se involucra en la defensa de Euskadi en el frente, convirtiéndose en un representante vasco dentro de la España republicana. A lo largo de su historia, Pedro experimenta vicisitudes amorosas que se ven interrumpidas por el crudo relato de los distintos frentes armados que marcaron la guerra: Durango, Gernika, la caída de Bilbao, entre otros.