El prólogo, escrito por
no es solo un nombre; es un concepto que invita al lector a explorar la riqueza y la abundancia de la poesía misma.
Aunque un poemario no cuenta con personajes en el sentido tradicional, la voz poética de Molina Colomer actúa como un guía a través de esta región fértil. Sus reflexiones profundas y su capacidad de evocación generan una conexión íntima con el lector, permitiéndole explorar sus propias experiencias y emociones en el contexto de la poesía.