En esta fábula, los ratones se preparan para el invierno, cada uno contribuyendo a la recolección de alimentos. Mientras que algunos ratones se preocupan exclusivamente por acumular maíz, bayas y paja, Frederick se muestra diferente. Él se preocupa por los colores, las palabras y la luz del sol. A medida que avanza la historia, se revela que su enfoque es igualmente vital, ya que proporciona lo que los demás no pueden ver: la calidez emocional y la belleza que sostendrán a la comunidad durante los meses fríos y grises.