La narración gótica comenzó con la obra El castillo de Otranto de Horace Walpole, publicada en 1764. Este género se opone a la simplicidad del clasicismo, abrazando en cambio el exceso y la exageración. Los temas recurrentes incluyen:
- Malditos Pasados: Historias de crímenes nunca castigados y maldiciones familiares.
- Escenarios: Castillos feudales y monasterios medievales, llenos de secretos y oscuros pasadizos.
- Personajes: Villanos siniestros, heroínas virginales y héroes de noble cuna.
- Elementos Sobrenaturales: Fantasmas, brujas y eventos inexplicables que alteran la percepción de la realidad.