En este volumen, el cadáver descuartizado de Nie Mingjue ha sido finalmente recompuesto, aunque le falta la parte más crucial: su cabeza. A pesar de su estado, Lan Xichen logra reconocerlo de inmediato. A medida que se desarrollan los acontecimientos, las pistas apuntan hacia la identidad del asesino de Nie Mingjue. Wei Wuxian se une a los dos jades gemelos de Lan en una misión hacia la torre de la Carpa Dorada, donde la tensión aumenta al darse cuenta de que los miembros del clan Jin lo observan con desdén.
La historia se complica cuando Wei Wuxian, convertido en un monigote de papel, se infiltra en el palacio de la Fragancia. Allí, no solo se convierte en espectador de una acalorada discusión entre Lianfang-zun y su esposa, sino que, además, se ve arrastrado a los recuerdos de Nie Mingjue. A través de una nueva sesión de empatía, Wei Wuxian revive momentos cruciales de la campaña de derribo del sol, incluyendo el primer encuentro entre Nie Mingjue y Jin Guangyao, la lucha contra el clan Wen, y el juramento de hermandad que une a los personajes en un lazo complejo y a menudo oscuro.