En este estudio, el autor aborda un período crucial de la historia griega que sigue a la Guerra del Peloponeso, donde el imperialismo lacedemonio se consolidó tras la victoria de Esparta. Contrario a las expectativas de la mayoría de las ciudades-estado griegas, este triunfo no trajo la paz esperada, sino un prolongado periodo de dominación y conflictos que transformarían la estructura política de la Hélade.