El libro aborda la verdad teológica de la Iglesia a través de nuevas experiencias de cristianos que viven su fe de manera comunitaria en América Latina. Boff sugiere que esta región es un lugar privilegiado para el surgimiento de nuevas eclesiologías, donde el teólogo tiene la responsabilidad de reflexionar sobre las imágenes de la Iglesia y los nuevos acentos que emergen de estas experiencias.