Este libro se adentra en el mundo de la iconografía y el arte medieval, ofreciendo una perspectiva única sobre cómo las imágenes desempeñaron un papel activo en la cultura y la sociedad de la época. La cueva de Praileaitz I, conocida por sus pinturas rupestres, se presenta como un punto de partida para entender el uso y la función de las imágenes en los contextos rituales y cotidianos de la Edad Media.