La obra se centra en el estudio del arte de vestir vírgenes, haciendo un recorrido por la historia del arte religioso y su relación con la devoción mariana. Bejarano analiza no solo los aspectos estéticos, sino también los significados simbólicos detrás de las vestimentas que adornan a las imágenes de la Virgen María y otras vírgenes en la tradición cristiana.