La obra de Julia De Jodar es una reflexión profunda sobre el amor y la memoria, explorando cómo el pasado puede afectar el presente. El hallazgo del cuerpo de Natàlia actúa como un catalizador que permite desenterrar los recuerdos de una época vibrante y llena de cambios. La prosa de De Jodar es rica y evocadora, capaz de transportar al lector a los años 60 y 70, donde la música y la política se entrelazaban en la vida cotidiana.
La manera en que la autora entrelaza los eventos históricos con la vida personal de Natàlia y su esposo es admirable, lo que brinda al lector una comprensión más amplia de cómo las circunstancias sociales pueden influir en las relaciones humanas. Sin embargo, algunos podrían argumentar que el ritmo de la narrativa puede ser lento en algunos momentos, lo que podría desafiar la paciencia de ciertos lectores.