En un momento en que los libros de cine eran escasos, Jean Cocteau presenta su obra «La Bella y la Bestia: Diario de Rodaje». Este libro no solo documenta el proceso de creación de su famosa película, sino que también se convierte en un referente para futuros cineastas. Según se dice, su lectura influenció a Jacques Rivette, quien decidió dedicarse al cine, y fue tan apreciado por Jean-Luc Godard que se lo regaló a Anne Wiazemsky, describiéndolo como el mejor libro sobre cine que conocía.
Cocteau anota de manera aguda y perspicaz los pormenores del rodaje, ofreciendo una visión íntima y personal de los desafíos y alegrías de la creación cinematográfica. Sin embargo, a pesar de la magia y la estética feérica que caracteriza a «La Bella y la Bestia», el autor no escatima en compartir los aspectos más grises y duros de la producción. La economía de posguerra y la carga física del trabajo cinematográfico afectaron su salud, lo que añade una capa de realismo y vulnerabilidad a sus reflexiones.