El libro «La Configuración del Género en los Procesos de Socialización» se adentra en el análisis de cómo las características que definen la feminidad y la masculinidad se han constituido como principios universales y repetitivos a lo largo de la historia. La obra se basa en la premisa de que, en la sociedad contemporánea, cada individuo debe poseer un género único que se convierte en un rasgo fundamental de su identidad social.