En La Escalera: Mangonear, Mandar o Dirigir, Enrique Carreño explora el complejo arte de la dirección desde una perspectiva metafórica, comparando el liderazgo con el manejo de un coche. A lo largo del libro, el autor se sumerge en la idea de que dirigir no es simplemente dar órdenes, sino un proceso profundo que requiere autoconocimiento y habilidades interpersonales. Carreño plantea que, al igual que en la conducción, para llegar a ser un verdadero líder, es necesario saber elegir y conducir bien, lo que implica un compromiso con uno mismo y con los demás.