En La expresión de las emociones, Darwin se adentra en el estudio de las acciones expresivas tanto en humanos como en animales. Según el prólogo de Jesús Mosterín, el propósito de Darwin era:
- Describir las principales acciones expresivas en el ser humano y otros animales.
- Explicar el origen y desarrollo de dichas acciones.
El libro se basa en la observación de las expresiones faciales y otras manifestaciones emocionales, destacando el siguiente aspecto crucial:
- Identificación de expresiones faciales universales que sugieren un origen común entre especies.
- Apoyo a la teoría de la evolución por selección natural.
- Cuestionamiento de las teorías racistas de la época, que sostenían que los europeos eran descendientes de ancestros más avanzados.