en 1782.
Este libro representa una aportación valiosa al estudio de la Francmasonería y el esoterismo, brindando no solo un análisis profundo, sino también una experiencia literaria que se siente enriquecedora. La prosa de Martí Blanco, a menudo poética y reflexiva, invita al lector a explorar más allá de los hechos históricos y a considerar las implicaciones filosóficas y espirituales de la Francmasonería.