En «La Mirada Fría de Serafín Garzón: el Prodigio», la historia comienza con un accidente doméstico que afecta de manera irreversible a Serafín Garzón, un niño que vive en el pequeño pueblo de Mirabeles, en Andalucía, durante los primeros años de la posguerra. Este accidente, resultado de una mala interpretación del saber popular, marca su vida y lo convierte en objeto de mofa y burla para sus vecinos.
«La Mirada Fría de Serafín Garzón: el Prodigio» es una obra que invita a la reflexión sobre la identidad, la percepción social y el poder de la resiliencia. La narrativa de Torres es una llamada a la comprensión y la aceptación, tanto de uno mismo como de los demás.