La historia comienza con un entomólogo aficionado que, tras perder el último autobús durante una excursión a la costa, se ve obligado a pasar la noche en una cabaña situada en el fondo de un inmenso foso entre las dunas de arena. Al amanecer, su intento de escapar se convierte en una lucha por su libertad, ya que descubre que los lugareños tienen otros planes para él. Sin poder salir, se ve forzado a usar una pala para apartar la arena que avanza implacablemente, amenazando con consumir el pueblo.
Su vida se entrelaza con la de una misteriosa joven, quien se convierte en su única compañera en esta lucha contra la arena. Juntos enfrentan la batalla interminable contra un elemento que no solo devora el espacio físico, sino que también simboliza el olvido y la fugacidad de la existencia.
La Mujer de la Arena es, sin duda, una obra que desafía y fascina. La habilidad de Abe para crear un ambiente opresivo y al mismo tiempo poético es notable. Su estilo, descrito como compulsivo, mantiene al lector en un estado de tensión constante, mientras se exploran las profundidades de la naturaleza humana y sus límites.