La historia gira en torno a dos personajes principales cuya relación es un reflejo de la dualidad de la existencia: María, una mujer apátrida que dirige un negocio de hombres en un entorno extremadamente peligroso, y Diego, un comisario de la Santa Inquisición que se encarga de la inspección de navíos en los puertos de Castilla. La imprenta, descrita como “el invento del diablo”, se convierte en el hilo conductor de sus vidas, un elemento que simboliza el cambio y el peligro.
La relación entre María y Diego es tensa y peligrosa, marcada por el azar y el destino. A medida que avanza la trama, un evento trágico y cruel altera drásticamente la vida de ambos personajes, revelando que sus realidades están entrelazadas de formas inesperadas. El descubrimiento de que “nada es lo que parece” añade una capa de complejidad a la narrativa, reflejando la intrincada red de mentiras, secretos y revelaciones que caracterizan su existencia.