El libro se sitúa en un escenario mediático excepcional que surgió cuando Perú demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia. El diferendo marítimo se convirtió en un tema de interés nacional, ocupando las primeras planas de los medios de comunicación. A pesar de la alta cobertura mediática que facilitaba el acercamiento entre la Cancillería peruana y la sociedad, también presentaba retos e incertidumbres para la política exterior del país.