El libro explora el impacto de la Guerra del Pacífico (1879-1883) en el surgimiento de Chile como una potencia regional en el contexto latinoamericano. Rubilar Luengo argumenta que, tras su victoria bélica, Chile adoptó una postura activa en la política internacional, con el objetivo de proteger sus intereses frente a potenciales amenazas de otros estados sudamericanos, así como de la injerencia de potencias extranjeras, especialmente los Estados Unidos.