La obra se centra en la realidad económica de los países desarrollados, cuestionando los credos establecidos que a menudo son aceptados sin un análisis crítico. A través de un examen racional y lógico, Galbraith propone una nueva interpretación de la economía moderna, sugiriendo que los paradigmas tradicionales no solo son inadecuados, sino que pueden ser perjudiciales para el progreso social.