Antes de la publicación de La Tumba, la literatura mexicana no había experimentado una obra que transgrediera las formas narrativas como lo hizo este libro. La novela se presenta como un testimonio sincero y espontáneo de la juventud en búsqueda, resonando con un espíritu rebelde, desencantado y mordaz. Es considerada un clásico que ha sido capaz de perpetuarse a lo largo de las generaciones.