En La Vida Sin Dueño, Fernando de Szyszlo nos ofrece un testimonio vital que trasciende su propia existencia, adentrándose en una época de transformación del arte y la cultura en el Perú. A través de sus palabras, el autor se presenta como un hombre cuya identidad está indisolublemente ligada a su vocación: «Soy pintor». Este mantra se convierte en el hilo conductor de su relato, donde el arte no solo es su profesión, sino su razón de ser.
Fernando de Szyszlo, con su voz única, nos ofrece una obra que va más allá de la autobiografía; es un homenaje a la vida, el arte y las relaciones humanas. Al final, nos deja con la sensación de que, aunque la vida pueda parecer «sin dueño», siempre hay un hilo que nos conecta a otros y a la historia misma.