Durante los diecisiete años de la dictadura chilena, más de 370.000 jóvenes varones, en su mayoría provenientes de hogares humildes, pasaron por los cuarteles como conscriptos. En la primera década del siglo XXI, cerca de 100.000 de ellos comenzaron a romper su silencio y a movilizarse como parte de un movimiento de exconscriptos. Este movimiento busca obtener pensiones, beneficios y reconocimiento como víctimas del régimen militar.