La historia sigue la relación entre un bebé y su papá, destacando la seguridad que siente el niño en las manos de su padre. A través de diversas actividades cotidianas, como ser levantado, bañado y jugar, el libro ilustra cómo las manos de papá son fundamentales en el crecimiento y desarrollo del bebé.
Sin embargo, el relato da un giro sorprendente cuando, de repente, el niño se encuentra en una situación en la que debe enfrentar el mundo “sin manos”, lo que añade un elemento de descubrimiento y autonomía a la narrativa.