La narrativa de «Lobizón» se sitúa en un periodo marcado por una pandemia mortal, un evento que no solo afecta la salud física de las personas, sino que también saca a relucir los instintos más primarios y oscuros del ser humano. Simonetti explora cómo, ante la adversidad, el hombre puede regresar a sus instintos animales, promoviendo guerras que son tanto inexplicables como mortales.