En un mundo donde la cultura se está transformando en un bien de consumo masivo, Diez Carrera argumenta que los materiales especiales no solo son importantes para la preservación del patrimonio cultural, sino que también son esenciales para la difusión y el acceso a la información. La autora destaca que, en este nuevo contexto, manuscritos, incunables, impresos antiguos, dibujos y grabados adquieren un protagonismo indiscutible.